
A veces siento la necesidad de irme a otro lugar, un lugar de cuento de hadas, donde no haya lágrimas, ni tristeza, donde todo sea felicidad, alegría, donde tu máxima preocupación no sea lavarte la cara si llaman a la puerta, donde no estés pendiente a los demás, donde no te sientas inferior, ni ignorada, donde cada día sea digno de ser recordado, en lugar de querer olvidarlo todo, de querer borrar cada día de tu memoria para no hacerte sufrir, para no albergar rencor en tu alma, porque el rencor hace que las puertas de ese alma se vayan cerrando y que no dejen a nadie más entrar, por mucho que pueda ser bueno para ti, porque ya no sabes ver más allá, porque ya no sabes que quieres, que amas, que deseas, o si sólo son sueños, fantasias, no sabes distinguir entre lo que está bien o mal, lo que te conviene y lo que no, lo que es real... de lo que no lo es.
Y eso te acaba carcomiendo, no tienes las riendas de tu corazón, ni tan siquiera de tu razón, no sabes a dónde ir, ni hacia dónde dirigir tu vida, sueñas, sueñas muchas cosas, pero no sabes si son reales, si algún día lo serán, si podrás dar con algo o alguien que haga que tu corazón vuelva a latir o si por el contrario cada día el latido será más débil hasta llegar a hacerse de piedra algún día, a no tener sentimientos, quizá algún día no te queden más lágrimas que derramar, tus ojos se cansarán de estar mojados y querrán descansar para siempre, haciendo que tu vida deje de existir.
Quizá así todos estarán más tranquilos, más felices o por el contrario será ese el día que empiecen a darse cuenta de lo que te han hecho, de cómo te han hundido en el fango una y otra vez, quizá pedía mucho o quizá sólo pedía un poco de atención, de cariño, o quien sabe quizá ni te recuerden y el mundo siga girando como hasta ahora y no habrás dejado ninguna huella o la que hayas dejado será mala y el único recuerdo que quede de ti será lo que has hecho sufrir.
Quizá culpas a los demás de lo que sólo tú eres culpable, por qué todos te dicen que escuches a tu corazón y tú no sabes hacerlo, no lo escuchas, no distingues lo que te dice él y la razón, tienen la misma voz y no sabes de dónde viene, qué hacer con tu vida, qué? es tan difícil ser capaz de elegir y no pensar en todo momento que te equivocas...
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